Liga Open y Women (Punta Umbría '08)

Fue hace unos meses que empezamos a pensar qué haría falta, a organizarnos, y a mover hilos para conseguir lo que se ha conseguido, y estoy seguro de que la mitad del equipo hubiera firmado que esto saliera la mitad de bien de lo que ha salido, porque al final todo ese trabajo ha servido para algo muy bueno.

 

Riendo en las reuniones, fueron surgiendo ideas, se discutían asuntos importantes, se tomaban decisiones, y se repartía el trabajo entre las manos dispuestas a ayudar, que eran suficientes como para lograrlo más que de sobra, pero que a la vez estaban un poco temblorosas por los nervios, por la incertidumbre quizá, de la primera experiencia.

 

Incertidumbre aplastada, en los momentos clave, por las ganas de hacerlo bien, el compromiso de muchos, el trabajo de hormigas, y una organización perfecta. Cada uno un grano de arena, o medio, o uno y medio, lo que pudiese, y llenamos la playa de gente feliz haciendo lo que más les gusta sin preocuparse de nada más que de disfrutarlo; y de agradecerlo, porque agradecimientos no han faltado, y buen rollo, que hasta el teniente alcalde lo vio desde fuera, porque rebosó afuera de la playa e inundó Punta, y no tuvieron más remedio que darse cuenta los del ayuntamiento, los de la tele, de la radio y los de algún periódico.

 

Sé, por eso, que todos los participantes disfrutaron tanto como nosotros, porque algunos nos lo dijeron directamente, como los merecidos campeones de Guayotas, o los cracks de Atis Tirma, también merecidos ganadores del "spirit" , o nuestros hermanos Los Cachas, que bien hubieran merecido otro de estos, y seguro lo hubieran tenido si hubiera dependido de nosotros. Vaya sangría rica, coño.

 

Bueno fue el partido contra ellos el sábado, e igual de bueno el disputado contra los máquinas de Peixets el segundo día, que según ellos se dejaron ganar para ayudarnos a conseguir nuestra cena gratis, pero los que estábamos allí corriendo lo que nos hacían correr no notábamos ninguna intención de eso, que bien que sudamos, y bien que nos costó. Pero ganamos. Aunque tenemos que reconocer que tuvimos en esos dos partidos que ganamos la suerte que nos faltó en los demás, contra Bravas, Quijotes y Discterics, que son unos auténticos cracks de esto del disco, pero que tuvieron que sudar, y así lo admitieron ellos mismos, para superarnos. Esta vez no ha habido derrotas sin pelea. A veces no había piernas, pero había orgullo. Esta vez hemos estado ahí siempre.

 

Impresionante el torneo de nuestros guiris: de Kyle, de Eli, del grande Flo, que desde la banda hizo siempre de maestro de los que estamos aprendiendo cómo se juega a esto, y de Juanito, el guiri andalú, que tú lo sepa. Igual de impresionante ver a esa Gacela y ese Latin Lover echar el hígado por la boca cada punto que jugaban, y oírlos prometer entre punto y punto que iban a dejar no sé qué vicios. No me creo ná, señores, pero la intención en el momento es lo que cuenta. Camilo, aún estando a veces al borde de la muerte, no llegó a prometer nada de eso, pero ese man está hecho de pasta especial, made in Colombia, y puede permitírselo porque no se cansó de correr ni de hacernos correr a los que nos parábamos a respirar. Como tampoco se cansó Albertator, el petado del equipo, que nos demostró que a esto se puede aprender rápido si se entrena en serio. Servidor se ha propuesto seguir su ejemplo, a ver si puede uno algún día llegar al nivel de los cracks de este deporte, de los que contamos actualmente con dos en nuestras filas, dos pulmones que capitanean a Frisbillanas mirando lejos y arriba, y lo están haciendo crecer. Nada nuevo que decir de ellos, Rafa y Juan Carlos, Juan Carlos y Rafa, al mismo nivel que siempre: a tope, perfecto.

 

La cena flamenca, trozo de Abril en Noviembre, acorde con el sol que nos había tostado durante todo el día, fue grande, aunque al final los del espectáculo flamenco hicieran otros planes, y el amago de cante y baile de nuestro andalú Juanito y las bailaoras Marías en el tablao, ante la mirada atónita de no pocos ojos y bocas abiertas que se preguntaban qué estaba pasando (yo el primero), quedase sólo en eso, en amago; y la fiesta africana, la leyenda del "yo una cerveza y a la cama", lo habitual y que ojalá no se acabe nunca: buen rollo, risas, alcohol (y yelou, mucho yelou, que pa eso es lo que taja), congas y baile a espuertas. Hasta los fisios se contagiaron, y alguna ha preguntado que a qué hora entrenamos y dónde.

 

Lo único que cortaba las risas, y a algunos nos cortaba hasta el cuerpo y nos provocaba sudor frío, era mirar el reloj y ver que quedaba un ratito para volver a la playa a montar otra vez los campos, los altavoces, las cajas de comida, las botellas de agua, los tableros, y poner todo en marcha de nuevo. Pero en cuanto Pistolo enchufaba la música, Berta, siempre sonriendo, empezaba a repartir a la gente simpatía y fruta, y Jaime anunciaba, en diferido desde Manchester para todos, que al partido le quedaban cinco minutos para empezar, cuatro horas de sueño (aquel que llegase) eran suficientes para seguir jugando.

 

Así que arrastrando el sueño y el alcohol, el cansancio del día anterior, el hambre de no haber tenido tiempo ni para desayunar, se hizo todo lo que se tenía que hacer: calentamiento especial cargando vallas y cajas de fruta, y juego se dió todo lo que quedaba, que no quedaba en todos lo mismo, pero todos nos vaciamos. Y luego a disfrutar de las finales, casi tan espectaculares como Latin y Alberto paseándose en calzoncillos mojados exhibiendo paquetillo un rato antes, durante el último partido de nuestras chicas, para animarlas.

 

No se nos puede escapar incluir en esta crónica un agradecimiento a los jugadores que ayudaron pero que finalmente no pudieron venir, o que pudieron venir pero no pudieron jugar. Especialmente agradable fue ver por allí a Jordi acercarse para saludar y animar, y escuchar al pecador de la pradera de Pepe por esa megafonía cuidando de todo detalle, sembrao.

 

Así como por arte de magia, al final, tras la entrega de premios, la playa quedó limpia, y en silencio, con olor a calderetas, mientras el sol cerraba naranja el día. Aunque más que magia, pensándolo bien, fue de nuevo fruto de un último esfuerzo, de un poco más de trabajo, y de la colaboración por parte de todos los equipos participantes. Porque es verdad que nada pasa por casualidad. Enhorabuena a todos.

Sigamos creciendo.

 

Manuel Francos (Maués).